Términos y Condiciones
Las reglas de uso de Seabottles: qué se puede escribir, qué no, y qué pasa si algo se retira.
1. Qué es Seabottles
Seabottles es una red social anónima donde escribes mensajes («botellas») que se entregan al azar a personas desconocidas, que pueden responderte. Al usar la app aceptas estos Términos.
Anónimo no es lo mismo que privado. Cada botella que lanzas —salvo una carta a tu yo del futuro— la puede leer cualquier persona con cuenta en Alta mar, y cualquiera en internet desde su página pública, también las del mar de los secretos. Nunca se muestran tu nombre ni tu correo; solo tus respuestas y tus charlas son privadas. Al usar Seabottles lo aceptas (ver el punto 8).
2. Quiénes somos
El servicio lo presta Fernando Carlos Debernardi, persona física (ver Aviso Legal). Contacto: hola@seabottles.org. Punto de contacto para autoridades: hola@seabottles.org.
3. Edad mínima: 18 años
Seabottles es solo para mayores de 18. Al entrar te pedimos tu año de nacimiento, y actuamos ante cualquier indicio de que una cuenta es de un menor: cualquiera puede avisarnos con un toque, esos avisos limitan la cuenta al instante y los revisa una persona. Si confirmamos que es de un menor, damos de baja la cuenta y eliminamos sus datos.
4. Tu cuenta
Puedes empezar sin datos personales. Si vinculas tu cuenta (passkey o Google) es solo para recuperarla; tu identidad nunca se muestra. Puedes cerrar tu cuenta y pedir el borrado de tus datos cuando quieras, desde Tu cuenta.
5. Conducta prohibida
No se permite: contenido ilegal, acoso, amenazas, discurso de odio, contenido sexual explícito o que involucre a menores, datos personales de terceros, spam, suplantación, ni usar la app como sitio de citas. Tampoco se permite lanzar como propio un texto que no escribiste: letras de canciones, poemas, fragmentos de libros o cualquier obra de otra persona.
6. Moderación
Todo contenido puede revisarse con medios automáticos y por personas, antes o después de repartirse. Podemos retirar contenido o suspender cuentas; cuando lo hagamos sobre algo tuyo, te explicaremos por qué y podrás reclamar gratis. Cualquiera puede denunciar contenido con la función de denuncia o en hola@seabottles.org. Si tres personas distintas denuncian la misma botella pública en diez minutos, deja de mostrarse mientras la revisamos; si la revisión dice que no había nada que retirar, vuelve a verse. Las respuestas y los mensajes de las charlas pasan además por nuestras listas de palabras sin frenarse: si aparece algo grave, lo ve quien cuida el mar. Las botellas pasan por esas listas antes de zarpar. Si aparecen palabras de odio, sexuales explícitas, de captación de menores o que empujan a alguien a hacerse daño, la botella no zarpa: vuelve a quien la escribió para que pueda decirlo de otra manera, sin decirle qué palabra fue. Si aparecen palabras que pueden ser una amenaza o acoso, la botella espera una revisión breve antes de llegarle a nadie: la mira un sistema de inteligencia artificial y, si no queda claro que no hay nada malo, una persona. Si una botella con cualquiera de esas palabras muestra además que quien la escribió quiere hacerse daño, no vuelve: la revisa una persona del equipo. Las demás palabras de nuestras listas no frenan nada: quedan anotadas para que las revise una persona.
7. Lo que escribe cada persona es responsabilidad de cada persona
Seabottles reparte al azar textos escritos por otras personas. No los escribimos nosotros ni los hacemos nuestros. Quien lanza una botella es responsable de lo que puso en ella y de las consecuencias de haberlo escrito. Eso incluye los textos agresivos, las amenazas, el acoso y el odio, y también lo que alguien cuente sobre sí mismo: un mal momento, una pérdida, una idea de hacerse daño.
Moderamos, retiramos contenido y suspendemos cuentas cuando corresponde, como dice la sección 6. Pero no leemos todo antes de que salga y no respondemos por lo que escribió otra persona.
Y una cosa que no es legal sino humana. Si recibes una botella que te preocupa, denúnciala: la miramos. Si quien está pasando un mal momento eres tú, en el pie de la app tienes «¿Necesitas hablar?», con líneas de ayuda reales. Seabottles no es un servicio de emergencia ni de salud mental, y nadie del otro lado está obligado a responderte: si estás en peligro, llama a esas líneas o a los servicios de emergencia de tu país.
8. Tu contenido
Lo que escribes sigue siendo tuyo. Nos das una licencia limitada, no exclusiva y revocable, solo para mostrarlo y repartirlo de forma anónima dentro del servicio. Termina cuando eliminas definitivamente lo que escribiste o cierras tu cuenta. Si solo eliminas una botella, deja de mostrarse, salvo a quienes ya empezaron una charla contigo sobre ella, que pueden seguir leyéndola ahí; al eliminarla definitivamente desde Eliminadas, deja de verse también en esas charlas. Las botellas de Alta mar son públicas dentro del servicio, y desde el 28 de agosto de 2026 esa licencia alcanza también a los canales oficiales de Seabottles —nuestras redes y nuestro sitio—: podemos mostrar allí una botella de Alta mar, siempre de forma anónima, sin tu nombre ni tu correo, sin alterar el texto y sin que dejes de ser su autor; tus palabras siguen siendo tuyas y nosotros solo podemos mostrarlas. Nunca salen de ahí las botellas de tu playa, las charlas ni las respuestas. Si eliminas la botella o cierras tu cuenta, dejamos de usarla y la retiramos de nuestros canales lo antes posible.
Todas las botellas flotan en Alta mar, salvo las cartas a tu yo del futuro, y cada una tiene una página propia y pública —seabottles.org/b/…— que cualquiera puede abrir sin cuenta, y cuyo enlace puedes compartir tú, o alguien que la haya leído, fuera de la app. Al lanzar a Alta mar aceptas que se muestre así: siempre de forma anónima, sin tu nombre ni tu correo, sin alterar el texto y sin que dejes de ser su autor. Esto vale para todas, también las del mar de los secretos, y no hay un ajuste para apagarlo: es parte de cómo funciona Seabottles. Si eliminas la botella o cierras tu cuenta, la página deja de mostrarse. Esto rige desde esa fecha y alcanza también a las botellas de Alta mar que ya estén flotando, siempre que sigas usando Seabottles después del aviso: es tu uso el que renueva el acuerdo, como dice el punto 13. Si prefieres que no, puedes borrar la botella o cerrar tu cuenta antes de esa fecha y no la usaremos; y si nunca vuelves después del aviso, tampoco. Al lanzar una botella declaras que su texto es tuyo o que tienes derecho a compartirlo. Seabottles no revisa la autoría de lo que se escribe y no responde por el contenido que suben las personas usuarias: si alguien lanza una obra ajena, la responsabilidad es de quien la lanzó. La marca y el diseño de Seabottles son de su titular.
Y desde el 12 de septiembre de 2026 esa licencia alcanza también a «la arena», un lugar dentro de la app donde el mar deja botellas de Alta mar con sus palabras sueltas, para que otra persona las ordene y la lea entera. Se muestra igual que en Alta mar: sin tu nombre ni tu correo, sin alterar el texto, con el mismo matasellos —la ciudad y el país desde donde saludan tus botellas— y sin que dejes de ser su autor. Nunca se elige una botella del mar de los secretos, ni una que se haya hundido, ni nada de tu playa, tus charlas o tus respuestas. En la arena hay varios juegos y no todos muestran la botella igual: unos la muestran con las palabras sueltas y otros la muestran entera, como se ve en Alta mar. En todos, sin tu nombre ni tu correo, sin alterar el texto y con el mismo matasellos. Y el interruptor de Mi mar vale para todos por igual. Esto rige desde esa fecha y alcanza también a las botellas de Alta mar que ya estén flotando, por lo mismo que el párrafo anterior: es tu uso el que renueva el acuerdo, como dice el punto 13. Y puedes impedirlo cuando quieras, desde Mi mar, con un solo toque: desde que lo apagas no vuelve a elegirse ninguna botella tuya, y si alguna estuviera en la arena, sale en el acto.
En la arena está también «El Muelle», donde se ven las botellas de Alta mar que están zarpando en ese momento, alejándose hacia el horizonte. Se muestran menos que en Alta mar: solo su mar y su país —nunca la ciudad, tu nombre ni tu correo— y el texto entero recién cuando alguien la toca. Rigen las mismas reglas de la arena: nunca una del mar de los secretos, y el interruptor de Mi mar también te deja fuera del muelle.
Y desde el 2 de octubre de 2026, en la arena está también «Se cruzaron»: un día, dos botellas de Alta mar de personas distintas que no se conocen se muestran una al lado de la otra, porque parecen hablarse, y ese cruce se puede volver a ver entre los anteriores durante unas semanas. Se muestran como en Alta mar y con menos datos: el texto entero y sin alterar, la ciudad, el país y el mes; nunca tu nombre ni tu correo. Las elige un sistema de inteligencia artificial, y el equipo que cuida el mar puede revisarlas antes de que se vean. Rigen las mismas reglas de la arena —nunca una del mar de los secretos ni una que se haya hundido— y además nunca se elige una botella que tenga una denuncia, ni la de alguien que pausó su cuenta. Puedes impedirlo cuando quieras desde Mi mar, con su propio interruptor o con el de la arena: desde que lo apagas no vuelve a elegirse ninguna botella tuya, y los cruces donde estaba —el de ese día y los anteriores— se bajan en el acto.
9. Interfaz justa
No usamos patrones engañosos que te empujen a decisiones que no quieres, ni al contratar ni al cancelar.
10. Movimiento en pantalla
Seabottles tiene movimiento permanente: botellas que flotan, olas, peces que cruzan el agua y aves sobre el mapa. Es parte de lo que la app es —un mar— y no se puede apagar desde la aplicación.
Te lo decimos claro porque afecta a algunas personas: si tienes el ajuste «Reducir movimiento» activado en tu teléfono o computadora, el movimiento de fondo del mar no lo respeta y sigue igual.
Sí lo respetan seis cosas. Tres pasan una sola vez y las empiezas tú: la caída de los tesoros al abrir una botella, que aparecen quietos en su sitio; el sedal de pescar en Alta mar, que baja sin balanceo; y la luz del faro, que se queda encendida sin girar ni brillar. Y la cuarta es La orilla, el juego de la playa de noche: la marea que llena el botón de avivar el fuego no se anima — el botón simplemente vuelve a estar listo. Y la quinta es El Muelle: las botellas que salen de ahí se quedan quietas, de la más cercana a la más lejana, avanzan a saltos y, al resonar, no dejan anillos en el agua. Y la sexta es Se cruzaron: las dos cartas no se mecen, y las corrientes y la estrella del medio aparecen ya puestas. Si el movimiento en pantalla te produce mareo, vértigo o náuseas, esta aplicación puede no resultarte cómoda. Preferimos avisártelo antes de que entres, y no que lo descubras usándola.
Y decimos también lo que falta. Seabottles no se hace responsable de los efectos que el movimiento en pantalla pueda tener sobre tu salud. No podemos apagarlo, y no podemos saber cómo te afecta a ti. Si al usar la aplicación sientes mareo, vértigo, náuseas, dolor de cabeza o cualquier otra molestia, deja de usarla: ciérrala, y si prefieres no volver, cierra tu cuenta desde Ajustes con «Cerrar mi cuenta y borrar mis datos». Entrar es tu decisión, y seguir usando Seabottles sabiendo que el movimiento te afecta también lo es. Te lo avisamos antes, con todas las letras, para que puedas decidir.
11. Pagos
Si contratas un servicio de pago, se aplican además las Condiciones de Compra y Suscripción. Ningún pago cambia el reparto al azar ni te da más alcance. Los aportes voluntarios («Sostener el mar») tampoco: no dan beneficios, insignias ni lugar en ningún listado.
12. Sin garantías y responsabilidad
El servicio se ofrece «tal cual», sin garantía de disponibilidad permanente. No respondemos por lo que escriben otras personas. Nada aquí excluye la responsabilidad que no pueda excluirse por ley.
13. Cambios
Si cambiamos estos Términos, te avisaremos con antelación. Si no estás de acuerdo, puedes cerrar tu cuenta. Última actualización: 20 de octubre de 2026.
14. Ley, disputas y uso desde otros países
Estos Términos se rigen por las leyes de la República Argentina. Si eres consumidor, conservas la protección de las leyes y tribunales de tu país de residencia.
Si alguna parte de estos Términos no es válida o no puede aplicarse según la ley de tu país, esa parte se deja de lado solo en lo necesario, y el resto sigue vigente.
Seabottles se presta desde Argentina y se puede abrir desde cualquier lugar del mundo, pero eso no significa que esté disponible o sea adecuada en todos los países. Si la usas desde otro país, lo haces por tu propia decisión y eres responsable de respetar las leyes que te apliquen allí. Si en algún país no podemos cumplir lo que su ley exige, podemos limitar o cerrar el acceso desde ese país. Cuando sea posible, te avisaremos antes para que puedas llevarte una copia de tus datos.