¿y si no supieras a quién le escribes?

Política de Privacidad

Qué datos guarda Seabottles, para qué, cuánto tiempo, y cómo pedir una copia o el borrado.

Responsable del tratamiento

Fernando Carlos Debernardi, persona física, domiciliado en Argentina, que opera Seabottles y es también su responsable de privacidad. Contacto: hola@seabottles.org (ver Aviso Legal).

Qué datos recogemos

Para empezar, nada que te identifique. No necesitas dar tu nombre, tu correo ni tu teléfono.

• Tu cuenta: un identificador interno y la fecha en que confirmaste que tienes 18 años o más. No guardamos tu año de nacimiento. • Tus idiomas: el que elegiste para la app y, si marcaste otros, los idiomas en que aceptas recibir botellas. Deciden en qué idiomas te llegan y cuáles ves en Alta mar, en El Muelle, en «Lo último del mar» y en la tira de botellas recientes que lleva ahí, y en qué idiomas lees las Reseñas del mundo. Cada botella tuya sale en el idioma en que la escribiste: mientras escribes, la app lo reconoce en tu propio dispositivo —el texto no se envía a nadie para eso— y puedes cambiarlo antes de lanzarla. Cada reseña tuya también sale en el idioma en que la escribes, que la app reconoce en tu dispositivo; si no puede, sale en el de la app. • Tu ciudad y tu país: la primera vez que abres la app, los propone a partir del huso horario y del idioma de tu dispositivo; puedes cambiarlos en ese momento, y después en Mi mar, donde también puedes dejarlos vacíos. • Lo que escribes: tus botellas (con su decoración y el mar que elegiste), tus respuestas, tus mensajes en las charlas, las cartas a tu yo del futuro y las reseñas que escribes en Reseñas del mundo. • Lo que haces en la app: qué botellas recibiste, abriste, respondiste, guardaste, hiciste resonar o dejaste pasar; las denuncias y los reclamos que envías; si pusiste tu cuenta en pausa; los interruptores de Mi mar; y algunas fechas y datos que la app necesita para funcionar —por ejemplo, cuándo creaste la cuenta, cuándo miraste por última vez las novedades, qué contestaste cuando te ofrecimos los avisos o instalar la app, y si la instalaste—. • Los juegos: de Bajamar guardamos lo que lleva la barca —vidrio, corcho, papel, faroles y anclas—, el último día que bajaste al fondo y si ese fondo quedó despejado. Nada más: ni cuántos días jugaste, ni cuántos seguidos, ni cuánto tardaste, ni ninguna puntuación; el fondo a medias del día en curso se queda solo en tu dispositivo. Si enciendes El faro, el día en que lo encendiste; y si eres la primera persona de tu país en encenderlo ese día, también tu ciudad y tu país, que ven las demás personas de tu país. Si juegas en La arena, a qué juego, con qué botella y cuándo (y en uno de los juegos, los cuatro países que se te mostraron). El avance de La orilla no llega hasta nosotros: se guarda solo en tu dispositivo, no lleva tu identificador ni ningún dato tuyo, y se va si borras los datos del navegador o cierras tu cuenta. • Los avisos: si los activas, la dirección que nos da tu navegador para enviártelos (una «suscripción push»), y cuándo el servicio de avisos de tu navegador aceptó por última vez un aviso para ella, cuándo rechazó uno por última vez y el motivo que dio para ese rechazo. Nunca guardamos de qué era ningún aviso. También guardamos cuándo te avisamos por última vez que te llegó una botella, si alguna vez lo hicimos, y si apagaste ese aviso. • Lo que nos escribes: si nos escribes desde Contacto, en la app, tu mensaje, su tema y un correo, solo si eliges dejarlo. • Si vinculas tu cuenta: con una passkey, la parte pública de la llave, para que puedas entrar con ella; la parte privada nunca sale de tu dispositivo. Si vinculas tu cuenta con Google, Google nos pasa tu nombre, tu correo y el enlace a tu foto de perfil: los guardamos solo para reconocerte cuando vuelves, no se muestran en ninguna parte de la app y se borran al cerrar tu cuenta. • Los registros de moderación: cuando nuestros filtros marcan una botella, qué palabras saltaron, la categoría y, si la revisó la IA, su categoría y su confianza; y lo que se anota de las charlas (ver «Decisiones automatizadas»). • Las denuncias desde páginas públicas: cuando alguien denuncia una botella desde su página pública sin tener cuenta, guardamos el motivo y el comentario opcional como una denuncia. Para frenar las denuncias repetidas de una misma persona guardamos además una huella de su dirección IP, hecha de un solo sentido y recortada; cuando tiene más de un día, se borra en la hora siguiente.

Nuestras propias tablas no guardan tu dirección IP ni el modelo de tu dispositivo. Supabase, nuestro proveedor de cuentas, guarda sus propios registros de inicio de sesión, que sí los incluyen; cuánto tiempo los conserva lo decide Supabase. Esos registros los miramos para una sola cosa: reconocer la cuenta sin guardar que la puerta de entrada te creó un minuto antes de que entraras a tu cuenta guardada desde el mismo navegador, para no contarla como una persona nueva en nuestras cifras. De esa comparación solo anotamos qué cuenta sin guardar era; nunca la dirección ni el navegador.

Qué pueden ver las demás personas

Tu nombre no se muestra nunca. Lo que otras personas pueden ver:

• Tus botellas: cada botella que lanzas, salvo una carta a tu yo del futuro, flota en Alta mar, donde cualquier persona con cuenta puede leerla, y tiene una página web pública que cualquiera puede abrir, también las del mar de los secretos. No hay un ajuste para apagarlo (ver los Términos, puntos 1 y 8). • Tu ciudad y tu país: con tus botellas, si muestras tu matasellos; a las personas con quienes tienes una charla (cada charla guarda los que tenías cuando empezó —o los de tu botella, si es sobre una botella tuya—, aunque después los cambies); en La arena y en Se cruzaron; en la tira de botellas recientes de la app; y en El faro, si fuiste la primera persona de tu país en encenderlo. • Tus reseñas: lo que escribes en Reseñas del mundo se muestra con tu ciudad y tu bandera durante ese día; después se oculta, pero se conserva hasta que cierres tu cuenta.

Para qué y con qué base

Para prestar el servicio —repartir tus botellas, mostrarte las que te llegan y guardar tus charlas— (base: ejecución del servicio); moderar y mantener la seguridad —revisar el contenido, atender las denuncias y prevenir abusos y cuentas automáticas; los mensajes, las denuncias, los reclamos y lo que nos escribes desde Contacto tienen límites por hora y por día— (interés legítimo y obligación legal); conservar y reportar a las autoridades el material de abuso sexual infantil que se nos denuncie (obligación legal); avisarte, si activaste los avisos, cuando abren tu botella por primera vez, cuando resuena con alguien, cuando recibe una respuesta, cuando te llega un mensaje en una charla, cuando aparece en Se cruzaron y, una vez al día como mucho, cuando te llega una botella (servicio/consentimiento); y funciones opcionales (consentimiento).

También calculamos un resumen semanal de cifras de uso (por ejemplo, cuántas botellas se lanzaron), sin ningún texto ni identificador.

Decisiones automatizadas

Usamos sistemas automáticos para frenar datos de contacto —enlaces, correos, teléfonos y usuarios de otras apps— antes de que se envíe una botella, una respuesta, un mensaje o una reseña; para impedir que la misma botella se lance dos veces desde la misma cuenta en 30 días; para que una botella con palabras graves de nuestras listas —de odio, sexuales explícitas, de captación de menores o que empujan a alguien a hacerse daño— no zarpe y vuelva a quien la escribió, salvo que muestre además que esa persona quiere hacerse daño: entonces la revisa una persona del equipo; para que una botella con palabras que pueden ser una amenaza o acoso espere una revisión breve antes de llegarle a nadie, en la que un sistema de inteligencia artificial anota cómo clasifica el texto y la deja seguir solo si queda claro que no hay nada malo (si no, la revisa una persona); para anotar, sin frenar nada, las botellas con otras palabras de nuestras listas —qué palabras, su categoría y, en los casos dudosos, la categoría y la confianza que les da un sistema de inteligencia artificial—, para que las revise una persona del equipo; para anotar, sin frenar nada, las respuestas y los mensajes de las charlas en los que aparecen palabras de nuestras listas que pueden señalar algo grave —que alguien quiere hacerse daño o que alguien intenta acercarse a un menor—, para que los vea una persona del equipo (ninguna inteligencia artificial lee las charlas; la anotación guarda qué palabras aparecieron y cuándo, y se borra con tu cuenta); para retirar una botella mientras se revisa cuando una persona con cuenta denuncia contenido sexual o violento grave, o tres personas distintas la denuncian en diez minutos; para cerrar una charla para las dos personas cuando alguien la denuncia; y para limitar al instante una cuenta cuando alguien con cuenta avisa que podría ser de una persona menor de 18 (hasta que una persona lo revise). Cualquiera de ellas puede llevar a retirar contenido o limitar una cuenta. Tienes derecho a intervención humana, a una explicación y a impugnar la decisión cuando te afecte — con el botón «Reclamar» de la propia botella o cuenta.

Con quién se comparten

No vendemos tus datos ni los usamos para publicidad. En Seabottles no hay publicidad, ni analítica ni seguimiento de terceros.

Estos proveedores tratan datos para que la app funcione: Cloudflare (sirve el sitio, protege de ataques y hace la verificación invisible que distingue personas de robots), Supabase (base de datos, cuentas y funciones del servidor; nuestros datos están en São Paulo, Brasil) y el servicio de avisos de tu navegador (por ejemplo Google, Apple o Mozilla), si activas los avisos: los avisos llevan solo un texto genérico, nunca el contenido de una botella o de un mensaje. Si una botella tiene palabras que el filtro no puede decidir solo, si es una de las de Alta mar que proponemos mostrar en nuestras redes, o si es una de las que pueden entrar a «Se cruzaron», su texto se envía a Anthropic, que da el sistema de inteligencia artificial que ayuda a clasificarlo y a elegir. Va solo el texto —en «Se cruzaron», con el país, el mes y un código anónimo que cambia cada día—, sin tu cuenta, tu ciudad ni ningún otro dato tuyo. En el segundo caso, es para no proponer las más tristes y para elegir cuáles proponer; en el tercero, para elegir dos botellas que se lean bien juntas y no elegir nunca una que hable de un dolor abierto; según sus condiciones, Anthropic no usa ese texto para entrenar sus modelos y lo borra en un máximo de 30 días. Las tipografías se sirven desde Seabottles, así que no hay un tercero recibiendo tu dirección IP por ese motivo. Si vinculas tu cuenta con Google, también Google, solo para reconocerte al volver. Si decides dejar un aporte voluntario («Sostener el mar»), el pago ocurre fuera de Seabottles: en Cafecito, procesado con Mercado Pago o tarjeta, en sus sitios y bajo sus políticas. Seabottles no recibe ni guarda ningún dato de pago, y el aporte no queda vinculado a tu cuenta: el mar no sabe quién aportó.

La verificación invisible

En dos momentos, Cloudflare Turnstile mira por un instante señales técnicas de tu navegador para distinguir a una persona de un programa automático: al crear tu cuenta, y al enviar un aviso desde la página pública de una botella — ahí también, aunque no tengas cuenta. No usa cookies, no guarda nada en tu navegador y no te sigue de un sitio a otro. La base legal es nuestro interés legítimo en mantener el mar libre de bots. Cómo trata Cloudflare esas señales lo explica su «Turnstile Privacy Addendum»: cloudflare.com/turnstile-privacy-policy.

Dónde se guardan

Nuestra base de datos está en São Paulo, Brasil, y Cloudflare y Anthropic tratan datos en otros países, entre ellos Estados Unidos. Cuando los datos salen de tu país, se aplican las garantías legales para transferencias internacionales y las protecciones del contrato de cada proveedor.

Cuánto tiempo

• Tu cuenta y todo lo que hay en ella: hasta que cierres tu cuenta. Al cerrarla desde Tu cuenta → Cerrar cuenta y borrar datos, se borra todo de inmediato: tu perfil, tus botellas, respuestas, mensajes, reseñas, reclamos, la dirección de los avisos, los datos de los juegos y lo que nos escribiste desde Contacto. • Las botellas que eliminas sin cerrar tu cuenta: desaparecen de la app, salvo que quienes ya empezaron una charla contigo sobre esa botella pueden seguir leyéndola ahí; las conservamos en nuestra base hasta que cierres tu cuenta o hasta que la elimines definitivamente desde Eliminadas: entonces se borra de verdad, y las charlas que otras personas abrieron con ella quedan, sin el texto de la botella. Si alguien la había denunciado por un caso grave, antes guardamos la prueba, como al cerrar una cuenta. • Las botellas que se hunden (terminó su tiempo en el mar): quedan en tu archivo hasta que cierres tu cuenta. • Las cartas a tu yo del futuro: hasta que llegan, un año después, y desde entonces como cualquier otra botella. • Las cuentas sin uso: las cuentas no vinculadas a Google que no se abren hace 30 días y nunca lanzaron, abrieron, guardaron ni denunciaron nada se borran solas. Y si desde un navegador entras a tu cuenta guardada con Google, la cuenta sin guardar que ese navegador tenía abierta se borra en ese momento, si nunca hizo nada: las botellas que le habían llegado sin abrir vuelven al mar para otra persona.

Lo que queda después de cerrar tu cuenta:

• En las charlas con otras personas, sus mensajes quedan; los tuyos se borran. • Las denuncias que hiciste se conservan, ya sin relación con tu cuenta, para que la historia de la moderación quede completa. También se conservan las denuncias sobre tus botellas. • Si hubo denuncias de contenido sexual o violento grave, o de una posible persona menor, hechas por ti, sobre tus botellas o sobre una charla en la que escribiste, guardamos una copia de la denuncia y de la botella —y, si era una charla, de sus mensajes— como prueba para las autoridades, el tiempo que exija la ley. • Un registro mínimo de que la cuenta se cerró, y nuestro registro de moderación, que incluye identificadores de cuentas. • Si mostramos en nuestras redes una de tus botellas de Alta mar, un registro con sus primeras palabras y el enlace a la publicación, para poder retirarla. • Para Se cruzaron, el motivo que dio la IA para una pareja y su título. • Si alguna vez mudaste tu cuenta a otro dispositivo, una copia de lo que se mudó, para poder deshacer la mudanza.

Puedes pedir el borrado antes, salvo lo que debamos conservar.

Tus derechos

Puedes acceder, rectificar, suprimir, oponerte, limitar el uso y pedir la portabilidad de tus datos escribiendo a hola@seabottles.org. También puedes pedir una copia de tus datos desde la app («Pedir una copia de mis datos»). Contestamos en un máximo de 30 días. También puedes reclamar ante la autoridad de protección de datos de tu país, por ejemplo: AEPD (España), AAIP (Argentina), la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno (México, que asumió las funciones del extinto INAI en 2025), ANPD (Brasil), la Agencia de Protección de Datos (Chile) o la SIC (Colombia). Si tu país no aparece en esta lista, puedes acudir a la autoridad que corresponda allí.

Si hubiera una brecha de seguridad que ponga tus datos en riesgo real, te avisaremos a ti y a las autoridades, como exige la ley.

Menores

Seabottles es solo para mayores de 18. No recogemos datos de menores a sabiendas. Si encontramos una cuenta que pertenece a una persona menor, la cerramos y borramos sus datos. Ver la hoja «Menores y verificación de edad».

Cambios

Si hacemos un cambio importante en esta política, te lo diremos en la app antes de que empiece a valer. Última actualización: 23 de octubre de 2026.

Abrir Seabottles y lanzar una botella →