¿y si no supieras a quién le escribes?

Cómo funciona Seabottles

Y por qué aquí no tiene sentido mentir

Seabottles es un mar de mensajes anónimos. Escribes una nota corta, la sueltas, y no eliges a quién le llega: eso lo decide la corriente. Alguien, en cualquier parte del mundo, la va a abrir. Y puede contestarte.

No hay perfiles, ni fotos, ni seguidores, ni «me gusta». La falta de métricas no es algo que falte por hacer: es la idea. Cuando nadie cuenta cuánta gente te leyó, escribir deja de ser una actuación.

Los tres pasos

  1. 1. EscribeEntre 15 y 800 caracteres. Lo mínimo, para que valga la pena abrirla; lo máximo, para que siga siendo una nota y no una carta infinita.
  2. 2. LánzalaEliges de uno a tres mares y una corriente. Después la sueltas y ya no es tuya: es del mar.
  3. 3. Te respondenPuede tardar horas o días. Puede no pasar nunca. Cuando pasa, es de alguien que no te conoce y que decidió contestarte igual.

Los mares: por dónde navega tu botella

Los mares son temas. Eliges de uno a tres, y tu botella llega a quienes están explorando esos mares. Cada botella que recibes muestra de qué mar viene.

Las corrientes: cuánto flota

Al lanzarla eliges con qué corriente se va. La corriente decide cuántos días sigue viajando antes de hundirse. Una botella que flota más tiempo llega a más manos; una que flota menos, se va antes.

Cuando se agotan sus días, la botella se hunde. No se borra: queda en tu archivo, pero deja de viajar.

Quién la lee, y por qué no puedes elegirlo

Mientras flota, el mar se la va ofreciendo a un puñado de personas a la vez. Si nadie la abre, la devuelve a la corriente para que la encuentren otras. Tú no eliges a quién le llega; la corriente sí.

De ti solo se ven tu ciudad y tu país. Nunca tu nombre — no hay nombre que mostrar.

Cuando alguien responde

Quien recibe tu botella puede responderla una sola vez. Si tú contestas esa respuesta, se abre una conversación privada entre los dos, y ahí sí pueden hablar sin límite hasta que alguno la cierre.

Ese límite de una respuesta existe por algo: obliga a que la primera cuente. No es un chat donde se tira cualquier cosa a ver qué pega.

Alta mar: leer sin responder

Alta mar es el mar abierto, donde flotan las botellas de toda la red. Ahí se leen, no se responden — responder solo se puede a las que la corriente deja en tu playa. Al abrir una en Alta mar puedes resonar («esta me llegó», anónimo y sin contadores), guardarla, compartir su texto sin autor, o pasar la botella: devolverla a la corriente para que siga viajando.

Decorar la botella

Puedes elegir el papel de la nota, la tinta, la etiqueta, el cordel y el sello — o tocar «Que el mar elija». También puedes activar el matasellos de origen, que muestra tu ciudad y la fecha. Es puro gusto: no cambia a cuánta gente llega ni cuánto flota, y nadie la ve distinta antes de abrirla. Todo se revela al descorcharla.

Las reglas


Preguntas frecuentes

Las mismas que están dentro de la app, palabra por palabra.

Lo básico

¿Soy anónimo?
Sí. Solo se muestran tu ciudad y tu país; nunca tu nombre.
¿Puedo instalar Seabottles como una app?
Sí, y sin pasar por ninguna tienda: se instala desde el mismo navegador. Queda como un icono más en tu pantalla de inicio y se abre a pantalla completa, igual que cualquier app. En iPhone y iPad, con Safari: toca Compartir —el cuadrado con la flecha hacia arriba— y elige «Añadir a pantalla de inicio». En Android, con Chrome: entra en el menú de los tres puntos y elige «Instalar aplicación»; muchas veces el navegador lo ofrece solo. En computadora, con Chrome o Edge: aparece un icono de instalar al final de la barra de direcciones. Cuando tu navegador lo permite, además tienes el atajo «Instalar la app» aquí arriba, en esta misma ayuda, y en Mi mar. No ocupa casi nada, no crea otra cuenta —es la misma, con tus mismas botellas y tus mismas charlas— y funciona aunque te quedes sin señal. En iPhone, además, instalarla es la única forma de que los avisos puedan llegarte.
Al instalar, Google me mostró un cartel que dice «se bloqueó la app no segura». ¿Pasa algo malo?
Tranquilidad: ese cartel no dice nada malo de Seabottles ni de tus datos. Cuando instalas desde Chrome, Google fabrica un pequeño paquete que envuelve la página para darle su icono y su ventana propia, y Play Protect —el vigilante de Google— a veces protesta por cómo está hecho ese paquete. Es cosa de la fábrica de Google, no de la app, y por eso aparece en algunos teléfonos y en otros no. Tienes dos caminos: tocar Más detalles y luego Instalar de todos modos, o —mejor— actualizar Chrome desde Play Store y volver a intentarlo, porque un Chrome al día pide un paquete nuevo y el cartel no aparece. Y mientras tanto no pierdes nada: Seabottles en el navegador sigue funcionando igual, con tu misma cuenta; el cartel solo sale al instalar.
¿Cómo se sostiene Seabottles? ¿Puedo ayudar?
Sin publicidad, sin vender datos y sin medirte: Seabottles vive de lo que cuesta mantenerlo a flote, y hoy lo paga quien lo cuida. Si algo de lo que encontraste aquí te hizo bien, en seabottles.org/sostener puedes dejar un aporte voluntario. No da nada a cambio y no cambia nada: ni el reparto, ni el alcance, ni el azar — no hay insignias ni listas de quienes aportan. Y si no puedes o no quieres, está bien: la mejor forma de sostener el mar sigue siendo escribir y responder.
¿Quién lee mi botella?
Personas al azar de cualquier parte del mundo. Mientras flota, el mar se la va ofreciendo a un puñado de personas a la vez y, si nadie la abre, la devuelve a la corriente para que la encuentren otras. Lo mismo pasa con las que llegan a tu playa: si no abres una en unos días, la marea se la lleva y sigue su viaje hacia otra orilla. Tú no eliges a quién; la corriente sí.
¿Hay "me gusta" o seguidores?
No. Aquí no existen las métricas, y es a propósito.
¿Es una app de citas?
No. Es un lugar para escribir y ser leído, sin esperar nada a cambio.
¿Hay edad mínima?
Sí: Seabottles es un mar para adultos, solo para mayores de 18 años. Aquí se escribe sin nombre y sin filtro, y eso pide madurez.

Escribir y lanzar

¿Qué son los mares?
Temas. Tu botella navega los mares que elijas (vida, amor, secretos…) y llega a quienes exploran esos mares. Cada botella que recibes muestra de qué mar viene.
¿Cuánto dura una botella?
Lo eliges tú al lanzarla, con la corriente: Brisa flota 90 días, Corriente 60 y Marea 30. Al agotar sus días, se hunde.
¿Cuántas botellas puedo lanzar por día?
Unas pocas, y el número exacto lo ves siempre en la pantalla de escribir, arriba del botón: dice cuántas te quedan hoy. El límite lo aplica el servidor y se renueva a la medianoche de TU reloj, no a la de otro país. Existe para que el mar sea de lecturas calmas y no de quien más grita.
¿Cuántos mares puedo elegir?
De uno a tres. Tu botella navegará todos los que elijas y llegará a quienes exploran esos mares.
¿Qué es una chispa?
Una frase del día para arrancar cuando no sabes qué escribir. Puedes pasar de una a otra o ignorarlas: nunca obligan a escribir sobre eso.
¿Puedo decorar mi botella?
Sí: al escribirla puedes elegir papel de la nota, tinta, etiqueta, cordel y sello (o tocar «Que el mar elija»), y activar o no el matasellos de origen (tu ciudad y la fecha). Es puro gusto — no cambia a cuánta gente llega ni cuánto flota, y nadie la ve distinta antes de abrirla: todo se revela solo al descorcharla.
¿Cuánto puede medir una botella?
Entre 15 y 800 caracteres. Lo mínimo, para que valga la pena abrirla; lo máximo, para que siga siendo una nota y no una carta infinita — el mar es de lecturas breves y calmas. El contador del compositor te avisa, también si pegas un texto más largo.
¿Puedo mandarle una botella al futuro?
Sí. Al escribirla puedes elegir «Al futuro»: en vez de zarpar hoy, tu botella espera un año entero y recién entonces sale al mar. Puedes mandársela a un desconocido —el azar elige, como siempre— o a ti mismo, y en ese caso te llega a ti dentro de un año. Mientras espera no existe para nadie: no la ve Alta mar, no se reparte, no se hunde. En Lanzadas la ves con su cuenta regresiva.
¿Qué son los tesoros de una botella?
Objetos pequeños que puedes dejar dentro antes de lanzarla: una caracola, una estrella, un farol. Hasta tres. No los ve nadie hasta que alguien abre la botella, y entonces caen al pie de la carta. No dicen nada de ti: son un gesto, como elegir el papel.
¿Qué es esa línea sobre el ritmo del mar?
Una frase que a veces aparece al escribir, para que sepas cómo está el mar ahora mismo: dice en cuánto tiempo suelen encontrar manos las botellas de estos días. Sale del mar entero, nunca de las tuyas, y no lleva ni un número ni un porcentaje. Y no siempre está: si el mar viene lento, o si hay pocas botellas para decirlo con honestidad, la línea no aparece — el silencio es mejor que una promesa floja. No es una previsión de tu botella: la corriente y el azar siguen mandando.

Respuestas y charlas

Mandé un mensaje por error. ¿Puedo borrarlo?
Sí, mientras siga siendo el último de la charla y lo hayas escrito tú: debajo aparece Borrar, y pregunta una vez antes de hacerlo. Desaparece para las dos personas, no solo para ti. En cuanto la otra persona contesta ya no se puede — la charla siguió, y esa respuesta habla de lo que dijiste. Y no vuelve atrás: borrar un mensaje no es como eliminar una botella, que pasa por Eliminadas y se puede recuperar.
Alguien respondió mi botella y no sé qué contestar. ¿Tengo que escribir?
No. Si su respuesta te llegó pero no quieres abrir una charla, en la charla tienes Resonar: se lo dice sin palabras. Esa persona se entera —la próxima vez que entre, sin aviso al teléfono— de que sus palabras resonaron en quien escribió la botella, y ahí termina: no lleva número ni hora, y no hay nada que contestar. Se dice una vez por charla y no se puede retirar. Existe porque quien responde la botella de un desconocido nunca sabía si sus palabras habían llegado a alguien — y el silencio, del otro lado, se lee como abandono aunque no lo sea. Y va en los dos sentidos: si tú respondiste una botella y quien la escribió te contesta, también puedes decirle que te llegó sin escribir nada más. Uno cada uno, una sola vez por charla: nunca es un botón por mensaje ni un número que crece.
¿Puedo responder?
Sí, una vez por botella. Si hay ida y vuelta, se abre una charla privada, y dentro de ella se escribe por turnos: después de mandar un mensaje toca esperar a que la otra persona conteste. No es un chat de escribir seguido — es una carta y su respuesta, con el ritmo de una carta. Y una misma botella abre hasta cinco charlas: cuando se llena, sigue navegando y se puede leer, pero ya no se le responde.
¿Cómo me entero de que me respondieron?
Con un aviso —lo que en tu teléfono son las notificaciones— y, siempre, aquí dentro: la botella aparece marcada en Lanzadas. En iPhone los avisos solo funcionan si antes instalas Seabottles en tu pantalla de inicio (Safari → Compartir → Añadir a pantalla de inicio) y, aun así, son menos fiables que en una app de tienda.
¿Cómo comparto una botella?
Con el icono de copiar de su tarjeta: guarda el texto en tu portapapeles con una firma del mar, listo para pegar donde quieras. Nunca se copia nada de quien la escribió. (En Alta mar además tienes el botón Compartir.)
¿Qué significa «a la deriva»?
Que tu botella está viajando y todavía nadie la respondió. Cada botella muestra siempre su estado: a la deriva, con respuesta, sin responder, respondida, hundida, en Eliminadas o retirada por moderación.
¿Cuánto puede medir una respuesta o un mensaje de una charla?
Hasta 500 caracteres, algo más de la mitad de lo que cabe en una botella. La botella tiene su contador a la vista mientras escribes; una respuesta y un mensaje de charla no lo tienen, así que si te pasas, el texto se corta al enviarlo. El límite existe por lo mismo que el de la botella: el mar es de lecturas breves y calmas.

Alta mar y el mundo

¿Qué es Alta mar?
El mar abierto donde flotan todas las botellas de la red, para leerlas sin responder — responder solo se puede a las que la corriente deja en tu playa. Entras por un mar (vida, amor, secretos…) y la marea te trae botellas de a puñados: nunca el total de golpe. Puedes verlas flotando o en grilla, revolver el mar, mirar las recientes o las de tu región, y buscar por palabras.
¿Qué puedo hacer al abrir una botella en Alta mar?
Gestos silenciosos: Resonar («esta me llegó» — anónimo, sin contadores; la guarda en tus Guardadas y su autor recibe solo un aviso cálido, sin nombre ni número), Guardar, Compartir (texto y enlace, sin autor) y Pasar la botella, que la deja seguir sin ti. Sin comentarios, sin rankings, sin «más populares».
¿Qué es pescar una botella?
Otra forma de encontrar una, en Alta mar. Mantienes el dedo en el agua y el sedal baja: cuanto más esperas, más hondo llega. Y la hondura es tiempo — arriba flotan las recién lanzadas y en el fondo las que llevan más tiempo navegando, así que bajar es ir hacia atrás. Mientras el sedal baja, a veces tiembla: eso es un mordisco, y solo pesca quien suelta justo en ese momento. Si sueltas fuera de un mordisco, el sedal sube vacío y no pasa nada más: no gastas ninguna botella de tu día, no hay puntaje ni racha, y puedes volver a tirar cuando quieras. La que sube es una cualquiera de esa hondura, elegida por el mar — nunca una tuya, nunca una que ya pasaste, y como en todo Alta mar tú no eliges a quién leer. Lo que pescas se lee y se responde igual que cualquier botella de Alta mar: con los gestos silenciosos, sin responder.
¿Qué es la botella deshecha?
Un juego que aparece en la arena, al entrar a Alta mar. El mar elige una botella corta de las que más resonaron y la deja con las palabras sueltas; al ordenarlas se lee entera. No hay puntos, ni intentos contados, ni tiempo: es una forma de leer despacio 🌊 Si ya armaste la que te tocaba y el mar dejó otra, puedes seguir con esa; si no, mañana deja una nueva.
¿Puede aparecer una botella mía en la arena?
Sí, si es corta y resonó en mucha gente. Nunca sale tu nombre ni nada tuyo, y nunca una del mar de los secretos. Si prefieres que no, lo apagas en Mi mar. Y cuando una botella tuya estuvo en la arena te lo contamos, pero recién cuando termina su viaje: mientras sigue ahí no se dice nada, porque avisarte sería invitarte a mirar cómo otros la arman.
¿Por qué no puedo responder la botella de la arena?
Porque la arena está en Alta mar, y en Alta mar no se responde: responder es de las botellas que la corriente deja en tu playa. Puedes resonar, guardarla y leer más de su mar, como en cualquier otra de Alta mar.
¿Qué es el faro?
Un gesto de un toque, en la arena. Cada día el faro amanece apagado y la primera persona que entra puede encenderlo; a partir de ahí queda encendido para quien llegue después, que ve de qué ciudad y de qué país vino esa luz — nunca quién fue. Puedes encenderlo también aunque ya esté prendido. No hay puntos, ni racha, ni un número de cuántos lo encendieron: cada día vuelve a apagarse solo.
¿Qué son las reseñas del mundo?
Un tema por día y una línea tuya sobre él: la lluvia, los lunes, el mate. Puedes leer las de otras personas de a tres, con su ciudad y su país y sin ningún nombre, hayas escrito la tuya o no. Una por día y por persona, y nunca se dice cuántas hay: no es un muro con marcador. Mañana el mar propone otro tema.
¿Qué es «¿A qué mar fue?»?
Un juego de la arena. El mar te muestra una botella de Alta mar sin decirte a qué mar la lanzaron —vida, pensamientos, amor, recuerdos, sueños o actualidad— y tú eliges. Si aciertas, ese mar se enciende; si no, se apaga y sigues eligiendo, sin intentos contados y sin ningún mensaje. Las del mar de los secretos no entran nunca. Y si la botella fue a más de un mar, los buscas todos: al encontrar el primero te decimos que le queda alguno más, y la botella no se va hasta que aparecen todos sus mares — nunca te damos la lista, la encuentras tú. No hay puntos ni aciertos guardados: es una forma de leer con más atención. Se juega de a tiradas: arriba hay una fila de marcas que se va llenando —🐳 cuando aciertas, 🫧 cuando no— y al llenarse, el mar abre una botella entera para leer. Esa botella llega siempre, hayas acertado todas o ninguna. Y la cuenta no se guarda en ningún lado: sales del juego y la fila empieza de cero, sin racha, sin total y sin comparación con nadie. La marca de acertar es para quien lo encuentra de una: puedes seguir eligiendo sin límite, y la fila solo se acuerda de si el primero fue el bueno.
¿Qué es «¿Cuál es más antigua?»?
Dos botellas llegan juntas a la arena y eliges la que crees que lleva más tiempo en el mar. Si aciertas, aparece la fecha en que zarpó. Si no, también te lo dice y te muestra cuál era la más antigua — sin fecha, y sin contar nada. En los dos casos las dos botellas se quedan hasta que pides otras dos. Las dos están separadas por al menos dos semanas, para que la diferencia se sienta y no sea una trampa. Como en todos los juegos de la arena, no hay puntaje ni racha. Se juega de a tiradas: arriba hay una fila de marcas que se va llenando —🐳 cuando aciertas, 🫧 cuando no— y al llenarse, el mar abre una botella entera para leer. Esa botella llega siempre, hayas acertado todas o ninguna. Y la cuenta no se guarda en ningún lado: sales del juego y la fila empieza de cero, sin racha, sin total y sin comparación con nadie.
¿Qué es «¿De dónde vino?»?
Una botella con el matasellos borrado por el agua, y cuatro países debajo: el verdadero y otros tres que también tienen botellas en el mar. Si aciertas, el matasellos se dibuja entero. Se muestra solo el país y nunca la ciudad, tampoco al acertar. Y el país verdadero no viaja a tu teléfono hasta que eliges: quien decide si acertaste es el servidor. Se juega de a tiradas: arriba hay una fila de marcas que se va llenando —🐳 cuando aciertas, 🫧 cuando no— y al llenarse, el mar abre una botella entera para leer. Esa botella llega siempre, hayas acertado todas o ninguna. Y la cuenta no se guarda en ningún lado: sales del juego y la fila empieza de cero, sin racha, sin total y sin comparación con nadie. La marca de acertar es para quien lo encuentra de una: puedes seguir eligiendo sin límite, y la fila solo se acuerda de si el primero fue el bueno.
¿Qué es La orilla?
Una playa de noche, en la arena. Al principio no se ve nada: hay una frase y un botón para encender un fuego. Cada vez que lo enciendes o lo avivas, la luz crece y aparece un poco más —el agua, la arena, un madero, unas piedras, el horizonte, las estrellas— hasta que el mar deja una botella en la orilla; al abrirla lees una botella pública de Alta mar, de alguien que no sabe que llegó hasta ahí. El fuego tarda un rato largo en volver a estar listo, y dos veces la orilla se toma un descanso de unas horas: por eso se juega de a ratos, en tres o cuatro visitas cortas. No hay puntos, ni racha, ni forma de perder, y nunca te avisamos para que vuelvas. Cuando termina, la playa queda encendida y puedes volver a mirarla cuando quieras 🌙
¿Se guarda lo que voy encendiendo en La orilla?
Sí, pero solo en tu teléfono, no en tu cuenta. Eso quiere decir dos cosas: que puedes cerrar la app y volver días después con todo como lo dejaste, y que si borras los datos del navegador, cambias de teléfono o pasas mucho tiempo sin abrir la app —los iPhone limpian solos al cabo de unas semanas—, la noche empieza de nuevo desde la oscuridad. No se pierde nada más: tus botellas, tus charlas y tu cuenta no tienen nada que ver con esto.
¿Por qué el mar de Alta mar cambia de color?
Es el clima del mar: el agua donde flotan las botellas sigue la hora de tu reloj. Amanece, se hace de día, atardece y anochece contigo, y de noche sale la luna. El resto de la app se queda quieta en su verde de siempre — esto es solo el agua, y no cambia nada de cómo funciona ni de lo que ves.
¿Qué muestra el Mundo?
Dos cosas, y las dos son de verdad. Las cifras de «El mar, hoy» —botellas a flote y países en el mar— salen del mar entero, nunca de ti ni de nadie en particular; cuando no hay nada que contar, no aparecen. Y el mapa: cada punto verde es una botella que encontró manos de verdad, dibujado en la ciudad donde la encontraron, y las líneas son travesías que ya pasaron. El punto dorado eres tú, en la ciudad de tu matasellos. Puedes arrastrarlo para recorrerlo. Lo que no vas a encontrar es un contador de nada tuyo: el mapa cuenta el mar, no a las personas.
¿Puedo buscar en Alta mar?
Sí, por palabras, dentro del mar que estés explorando. También puedes ordenar lo que trae la marea: Al azar, Recientes o Tu región (botellas de tu país). Nunca por persona: aquí no se elige a quién leer.
¿Qué es «pasar la botella»?
Es dejarla seguir sin ti: sale de tu Alta mar y no te la vuelven a ofrecer, para que la corriente se la lleve a otras personas. No es responder ni guardar, y no es denunciar: el mar no cuenta cuántas veces pasaron una botella, ni se entera su autor.
¿Mi botella puede aparecer en las redes de Seabottles?
Puede, si es de Alta mar. Las botellas de Alta mar son públicas: alguna vez elegimos una y la mostramos en nuestros canales, siempre sin nombre y tal como llegó al mar — el mismo texto, la misma decoración, ningún dato tuyo. Nunca salen de ahí las botellas de tu playa, ni las charlas, ni las respuestas: eso es privado y se queda. Tus palabras siguen siendo tuyas; nosotros solo podemos mostrarlas. Y si borras la botella o cierras tu cuenta, dejamos de usarla.

Al abrir una botella

¿Qué es «Resonar»? ¿En qué se diferencia de «Guardar»?
Las dos guardan la botella en tus Guardadas. La diferencia es hacia afuera: al resonar, quien la escribió se entera de que sus palabras resonaron en alguien. Si tiene los avisos encendidos, le llega uno al teléfono: uno solo por botella, la resuenen diez personas o una. Nunca va a saber en quién, ni cuántas personas: no se le muestra a nadie y no cambia nada en el mar. Guardar, en cambio, es solo para ti y no sale de tu cuenta. En Alta mar no se responde: eso es de la playa.
En Lanzadas dice «Tu botella hizo eco en alguien». ¿Qué significa?
Que alguien resonó con ella: la leyó y le llegó. Antes decíamos solo «resonó en alguien» y ahora te lo contamos como lo que es, un momento — con la hora en palabras y en tu reloj, nunca con una fecha. No dice quién ni cuántos, y nunca lo va a decir: si diez personas resuenan con la misma botella, la frase es la misma. Y no lleva el lugar, porque un lugar atado a un gesto concreto sí sería decir de quién.
¿Por qué me volvió una botella de hace un año?
Es la marea que recuerda. Si hace alrededor de un año una botella resonó en ti, el mar te la vuelve a acercar una sola vez, con una línea dorada que lo explica. No hay aviso al teléfono ni insignia: si esos días no entras, el recuerdo pasa de largo, como pasan las mareas de verdad.
¿Qué veo al ampliar una botella?
La botella con su decoración y la carta entera, en grande: un momento para leer. Abajo tienes Compartir, que copia el texto y el enlace sin decir quién la escribió, y —si es tuya y alguien te respondió— la entrada a cada charla. Guardar, responder o denunciar se hacen desde su tarjeta. No aparece Compartir en la vista previa de una botella que todavía estás escribiendo, ni en las que ya no están a flote.

Tu rincón

¿Puedo cambiar mi ciudad y mi país?
Sí, y conviene que lo revises. Al entrar, la app propone una ciudad a partir de la hora de tu dispositivo — nunca te pide la ubicación ni la mira. Si acertó, la dejas; si no, la corriges ahí mismo, y también más tarde desde Mi mar. Es lo que aparece en el matasellos de tus botellas, así que es lo único que las demás personas van a saber de dónde estás. Puedes dejar la ciudad vacía y que se vea solo el país.
¿Qué pasa si cambio de teléfono o borro el navegador?
Tu cuenta vive en este navegador. Si lo borras o cambias de teléfono, se pierde: las botellas quedan en el mar, pero ya no son tuyas y no vuelves a ver sus respuestas. Para que eso no pase, en Mi mar → Guarda tu cuenta puedes vincularla con Google. No es obligatorio ni te apura nadie — pero es lo único que ata tu mar a ti y no al navegador.
¿Qué es la llave de acceso y por qué a veces no aparece?
Es entrar con la huella, la cara o el PIN de tu teléfono, sin contraseñas. La fila aparece después de que guardaste tu cuenta con Google: primero hace falta que la cuenta tenga dónde apoyarse, y recién entonces se le puede sumar una llave. La llave vive en ese teléfono, así que si lo cambias o lo pierdes, la forma de volver es Google.
¿Puedo llevarme mis datos o cerrar la cuenta?
Las dos cosas, desde Mi mar. Una copia de mis datos te descarga un archivo con lo tuyo y deja registrado el pedido; si necesitas pedirlo por correo, respondemos en un plazo máximo de 30 días. Cerrar cuenta y borrar datos pide confirmación en dos pasos y borra de verdad: tus botellas, tus charlas y tu cuenta. Lo único que se conserva son las pruebas de casos graves que la ley obliga a guardar, y eso está explicado en los legales.
¿Qué son los sellos del mar?
Un sello por cada país que respondió alguna de tus botellas. Viven en Mi mar, son solo para ti y no hay total ni comparación con nadie.
¿Puedo tomarme un descanso sin perder nada?
Sí, se llama «El mar me espera» y está en Mi mar. Al activarlo dejan de llegarte botellas nuevas hasta que vuelvas. No se borra nada: tus botellas siguen flotando, tus charlas siguen ahí y tus guardadas también. Es una pausa, no una despedida, y se desactiva con un toque cuando quieras.
¿Puedo despedir la botella de bienvenida?
Sí, y de dos maneras. Si la quieres guardar como recuerdo, toca «Gracias, ya entendí» y pasa a Guardadas; desde ahí puedes eliminarla cuando quieras. Y si prefieres que no quede nada, en su propia tarjeta tienes la papelera y se va en el momento. La que te dejó el mar no se hunde ni se responde, así que no hay nada que perder por ninguno de los dos caminos.
¿Qué es asomarse al mar de mi botella?
Mientras una botella tuya sigue navegando, puedes ver cómo está el mar donde va: el cielo a esa hora, la luna de esa noche, la próxima marea y cuántos días lleva. Solo aparece en las tuyas que siguen a la deriva — una hundida ya tiene su despedida, y una retirada no navega. No dice dónde está: el mar no da direcciones. Y si te quedas mirando, pasan cosas: cruzan peces, algún barco por la línea del horizonte, algo por el cielo, y de vez en cuando una estrella fugaz. No hay nada que tocar; es solo el mar.
¿Qué pasa cuando mi botella termina su viaje?
El mar te escribe su despedida. Cuando una botella tuya se hunde —al agotar los días de su corriente— o cuando la dejas ir después de al menos una semana a flote, en Lanzadas aparece una tarjeta que cuenta el viaje: cuántos días navegó, por cuántas manos pasó y, si pasó por tres personas o más que habían dicho de dónde son, qué orillas tocó. Dice también si alguien la abrió, si resonó en alguien y si alguien le respondió — siempre sí o no, nunca cuántos. Si nadie llegó a abrirla, la despedida lo dice sin adornarlo. Se escribe una sola vez y no se recalcula: es un momento que pasó. Una botella retirada por moderación no tiene despedida, y una que recuperas de Eliminadas se lleva la suya: si vuelve al mar, su viaje no terminó. Y si te arrepientes, puedes relanzar una hundida desde Hundidas: vuelve al mar con su misma corriente y usa uno de los lanzamientos de tu día.

Seguridad y moderación

Si guardo mi cuenta con Google, ¿deja de ser anónima?
No. Google solo sirve para reconocerte cuando vuelves; tu nombre y tu correo no se muestran a nadie ni viajan a ninguna botella. Tus botellas siguen firmando igual que siempre: «Alguien de tu ciudad». Es la misma cuenta de antes, con las mismas botellas y las mismas charlas — no se crea una nueva.
¿Puede haber bots?
No los queremos y los combatimos. Al crear la cuenta hay una verificación invisible que frena a los programas automáticos, el límite diario de botellas lo aplica el servidor, todo lo que se lanza pasa por un filtro antes de zarpar, y la misma botella no se puede lanzar dos veces: comparamos el texto sin mayúsculas, acentos ni signos, así que disfrazarla no alcanza. Si aun así entra algo automatizado, lo retiramos y suspendemos la cuenta.
¿Puedo lanzar la letra de una canción o un fragmento de un libro?
No como si fuera tuyo. Seabottles es para escribir con tus propias palabras: si copias una letra, un poema o un párrafo de un libro y lo lanzas como propio, lo retiramos. Si reconoces un texto ajeno dentro de una botella, denúncialo con el motivo «No lo escribió quien lo lanzó». Y si eres el autor o el titular de los derechos, escríbenos a seabottles@movapps.com.ar diciendo cuál es la obra y dónde la viste: la retiramos y le explicamos el motivo a quien la lanzó, que puede reclamar como en cualquier otra retirada.
¿Puedo bloquear a alguien?
Sí, dentro de la charla: en el menú de los tres puntos tienes Bloquear charla. Desde ese momento no llegan más mensajes de esa persona en esa charla, y ella tampoco puede escribirte. Se deshace cuando quieras desde el mismo sitio, con Desbloquear: no es para siempre si no quieres. A la otra persona no se le avisa de que la bloqueaste, y no cambia nada de tus botellas ni de tu cuenta. Y si además lo que pasó no estuvo bien, en ese mismo menú tienes Denunciar, que es anónimo y lo mira una persona.
¿Cómo contacto con Seabottles?
Lo más cómodo es la pantalla de Contacto: está en el pie del sitio, dice «Escríbenos», y no hace falta tener cuenta. Eliges de qué se trata —ayuda con la app, una barrera de accesibilidad, denunciar contenido, creo que hay un menor de edad, privacidad y mis datos, u otra cosa— y escribes. Si dejas un correo te respondemos ahí; si no, igual lo leemos. Si prefieres el correo de siempre, seabottles@movapps.com.ar sirve para todo lo mismo: escribe el motivo en el asunto y llega a quien corresponde. Y para denunciar una botella concreta, lo más rápido sigue siendo el triángulo de denuncia dentro de la app.
¿Qué pasa si retiran algo mío?
Te lo decimos en la propia botella («El mar la devolvió»), con el motivo y un botón «Reclamar esta decisión — gratis»; tu reclamo queda «en revisión» hasta que una persona lo resuelve. Si afecta a tu cuenta, verás el aviso y el mismo botón en Mi mar. Nunca se retira nada en silencio.

¿Buscas el porqué, más que las reglas? Está en Qué es Seabottles.

Abrir Seabottles y lanzar una botella →